jueves, 18 de abril de 2013

Reportaje "Crisis en el periodismo"


EiTB en la encrucijada

La reducción del presupuesto del Gobierno Vasco y de los ingresos por publicidad limita la capacidad de producción, afecta a la calidad de los productos e impacta en los índices de audiencia


            Reducciones de plantilla, de presupuestos, periodistas en paro, crisis laboral “en forma de tsunami” (El Mundo, 25 de diciembre de 2012)… La crisis también azota al periodismo. Sin ir más lejos, el pasado 10 de marzo de 2013, el nuevo consejo de administración de EiTB rechazó los presupuestos que presentó su recién nombrada Directora General, Maite Iturbe, “por ser escasos y no responder a las necesidades del Ente”.
            Y es que la crisis también ha llamado a la puerta de EiTB, donde el amparo de los presupuestos públicos no ha impedido que les “salpique el chaparrón”. La Radiotelevisión pública vasca sufrirá una reducción en sus cuentas respecto a las dispuestas en 2012. No sería de extrañar que, como recoge el medio digital Naiz, probablemente Alberto Surio haya “lanzado un suspiro de alivio” al traspasar sus poderes a la nueva directora general, Maite Iturbe. Y es que las cuentas a las que se enfrenta la Casa son para “asustar a cualquiera”. Según el documento de proyecto de presupuestos del grupo EiTB, mientras que su cuenta del año pasado ascendió a 165.622.628 euros, para 2013 se prevén 121.687.598 €. Es decir, 43,9 millones menos.
            Pedro García Larragán, responsable del área de Economía en informativos en EiTB Radio Euskadi, cuenta que aunque, de momento, no ha tenido compañeros de plantilla que hayan acabado en el paro (aunque sí camaradas periodistas de otros medios), teme que la situación ha pasado ya “la última frontera y la última muralla” que tenían de salvaguarda, y cree que este año llegarán los despidos al Ente público. 
            EiTB, o Euskal Irrati Telebista, está compuesto por cinco cadenas de televisión (ETB 1 ETB 2, ETB 3, ETB Sat y Canal Vasco), cinco emisoras de radio (Euskadi Irratia, Radio Euskadi, Radio Vitoria, Gaztea y EiTB Musika) y una website (www.eitb.com). Al preguntar por cuál de estos sectores se ha visto afectado en mayor medida por la crisis, García Larragán afirma que en donde más se ha notado la reducción de gastos ha sido en producción y que, de hecho, lleva notándose “más de uno o dos años”. Afirmó: “hay mucho menos dinero para producir y, desde luego, muchísimo menos dinero para hacer programas y cubrir información relevante”. ¿Y afecta eso a los contenidos? García Larragán lo explica de manera práctica: “si le quitas dinero al medio, es como si acabas jugando en primera división con jugadores de tercera regional. Eso te garantiza que vas a perder casi todos los partidos. Yo creo que la sociedad en general está notando que los contenidos en EiTB no son buenos, y si los contenidos no son buenos, no nos seleccionan”. Dice que como no tienen dinero para gastarlo en programas del tipo Salvados (La Sexta), “se hacen chapuzas”, y no se tiene el respaldo de la audiencia.

            Por su parte, Juan Carlos Etxeberría, con casi 20 años de experiencia en la Casa, presentador del Teleberri entre 2000 y 2009 y actual presentador del programa 60 minutos, cree que este es el momento más duro de la profesión desde el punto de vista económico, pero las condiciones laborales y las retribuciones no le importan tanto como el reconocimiento social por parte de los ciudadanos, que también se ha visto deteriorado.
            Cuando se le pregunta si la reducción de medios redunda en la calidad de los programas y la audiencia, él contesta que, aunque se hagan esfuerzos para que no haya una relación causa-efecto muy directa: “creo que con pocos medios también se pueden hacer buenos productos. Incluso esos buenos productos luego pueden gustarle al público, pero estoy seguro de que si El conquistador en vez de hacerse en la Patagonia se hiciese en Tierra Estella, no tendría el mismo tirón”.
            En todo caso, eso no quiere decir que “sin dinero no se pueda hacer un producto de calidad”, porque él cree que no es cierto y que, en el caso concreto de ETB, con muchos menos medios que otras televisiones, se han hecho productos que son del gusto del público. Aunque también es cierto, dijo, que llega un punto en el que una reducción excesiva de presupuesto puede limitar demasiado, hasta impedir hacer un buen producto.

La publicidad, por los suelos

            Ángel Sánchez Reina, profesional con más de 24 años de experiencia en el sector del marketing y la comunicación, dice que donde más se ha notado la crisis económica en el sector ha sido, sobre todo, en el descenso “tremendo” de la inversión publicitaria en medio prensa y en las tarifas.
             Al reducirse la contratación de espacios publicitarios, la pelea por hacerse con los restos es despiadada, y se rebajan las tarifas para intentar atraer a los clientes. Con ello, se produce un efecto multiplicador: menos tarta publicitaria y, además, a menos precio, con lo que los ingresos por este concepto, fundamentales en todos los medios, se desploman, contó.        
       Además, reveló: “al descenso de la inversión publicitaria en los medios, especialmente en la prensa, le ha acompañado un auge importante de la presencia online de los medios con acceso gratuito, en muchos casos, por lo que ha descendido mucho el hábito de lectura de prensa escrita, afectando así a sus tiradas”.

Internet: ¿asesino en serie?

            Se dice que internet tiene buena parte de la culpa de esta crisis del periodismo. Lontzo Sainz, responsable de Networking en eitb.com (un área que combina la gestión de Social Media, los blogs, los contenidos generados por usuarios y las colaboraciones con webs y eventos), lo oye decir todos los días. Pero, en su modesta opinión, eso es “una soberana estupidez”.  Otra cosa es, según dijo, que internet puede estar afectando al modelo de negocio que tienen los periódicos de papel: “eso es algo evidente, pero internet no está matando al periodismo. Se puede hacer muy buen periodismo en internet, radio, televisión, periódicos y revistas. El problema es que haya empresas lo suficientemente solventes como para contratar profesionales que puedan hacer ese trabajo, y eso, desgraciadamente, cada vez es más difícil”.  
            Sainz afirma que, aunque a internet le ha afectado la crisis como a todos los demás, es el medio que más está creciendo en términos de inversión publicitaria. De todas formas, puntualiza, esto es debido a que “esos números se conceptúan en grandes portales red, en agregadores, en redes sociales o los anuncios de Google, con lo cual, sí se invierte en internet, pero de manera “bastante focalizada”.  
            A pesar de ser el responsable del digital en EiTB, no cree que el futuro del periodismo se encuentre en internet, sino en ser capaces de generar contenidos originales y de calidad, sea en el soporte que sea.
            Juan Carlos Etxeberría no comparte la misma opinión. Él, al contrario que Sainz, cree que si algo tiene que crecer en EiTB es internet: “no te estoy hablando a corto plazo, ni mucho menos, pero si miramos un poco hacia delante, internet de alguna manera tiene una convergencia de medios que no la pueden ofrecer otros, o por lo menos actualmente no”. Él cree que ahora mismo hay “un nicho de empleo en internet”, en eitb.net, porque cada vez más, el acceso a la información va a ser a través de las distintas plataformas que pueda ofrecer la web.
            El publicista Ángel Sánchez ha establecido un antes y un después en el periodismo. Según él: “la comunicación y la publicidad han dado un vuelco radical.  Antes el anunciante, con la agencia, lanzaba un mensaje y el consumidor compraba o no compraba. Ahora el que tiene el poder de la marca es el consumidor a través de las redes sociales. Por lo tanto, lo importante es que el consumidor hable de la marca en términos positivos, exalte un diálogo, que haya intercomunicación; no es un mensaje unidireccional”.
            En la presencia de redes sociales, explica, se ha abaratado o se ha hecho más accesible el acceso a la comunicación comercial, sin embargo, la comunicación en redes sociales no va a vender nada, sino que genera la “conversación” con la marca. Devuelve al marketing a su origen, a pensar en el consumidor, a escuchar al consumidor.
            Pedro García Larragán comparte esos pensamientos de alguna manera: “si se quiere hacer una buena televisión pública, hay que gastarse dinero público, y el asunto está en que la sociedad en general no percibe que eso sea necesario”. Cree que, quizás, ello sea debido a que no se ha sabido explicar que se están discutiendo dos modelos de televisión: la de “Gran Marrano(así denomina García Larrgan a Gran Hermano) de Telecinco (“que arrasa”) o la televisión pública, que está obligada a emitir unos contenidos diferentes que realmente promuevan programas que “nos hagan pensar como sociedad”. Dijo: “no hemos sido capaces de añadir ese valor añadido, que la BBC en Gran Bretaña, por ejemplo, sí ha sabido hacer”. La cuestión es, plantea García Larragan, qué modelo de país queremos y qué modelo de televisión priorizamos, sabiendo que elegimos. Si se quiere un modelo alternativo, si se quiere que alguien vea Redes, de Eduard Punset, se va a tener que poner dinero encima de la mesa, porque este no lo va a hacer con los medios que tiene ETB, sería “absolutamente impensable”.

 La vertiente laboral de la crisis

            Restricción de medios de producción, rebajas en los ingresos publicitarios…¿Y las condiciones laborales? Roberto Moso, sindicalista de Radio Euskadi y miembro del comité de empresa por ELA, denuncia que los contratos de sustitución se han reducido a “la mínima expresión” y se han amortizado varias plazas: “también se ha recortado drásticamente la asignación para colaboradores. Por otra parte no se contemplan a corto plazo pruebas de acceso y el actual Convenio Colectivo dejará de estar en vigor para el próximo verano, sin que, de momento, tengamos ninguna garantía de blindar el actual. A todo esto se añaden la reducción del sueldo en un 5% y el establecimiento de una paga menos (la mal llamada extra, que hemos cobrado adelantando la de verano)”.
       ¿Perspectivas?: “ha sido imposible llegar a un acuerdo de convenio con la dirección saliente y estamos a la expectativa con la entrante”.

Futuro negro

            Por lo tanto, sólo queda saber cómo ven estos periodistas el futuro de EiTB. Empezando por García Larragan, vuelve a comparar a EiTB con el Athletic Club de Bilbao. Apuntó: “es el paradigma de San Mamés; es un estadio mítico, un estadio que va a tener calefacción debajo de los asientos, las rayas del área van a estar pintadas de negro… Pero ¿quién mete goles? Nadie. Y si no mete goles, bajará a segunda, y creo que en EiTB está pasando algo por el estilo: era una caja muy bonita, pero los periodistas de dentro tampoco hemos sido capaces de generar un valor añadido a lo que hacemos; eso que solía atraer la atención de la gente, algo que sea suficientemente bueno como para mantenerlo, y como eso no ha ocurrido, el programa no va a ser novedad”.
            Juan Carlos Etxeberría cree que el futuro de la profesión pasa por “varias cosas”. Lo primero: por que los periodistas empiecen a asumir que hay un cambio de modelo en cuanto a cómo se accede a la información y en cuanto a quiénes generan la información. Según Etxeberría, ahora mismo va a ser más interesante tener periodistas con criterio, es decir, va a hacer falta gente que sepa contar la información de manera atractiva y emocionante. Opina que, más que asumir que hay un cambio de modelo, hay que aportar otras cosas: “tenemos que aportar independencia. Hacen falta periodistas autónomos, si no, no creo que tengamos demasiado futuro”.
            Lontzo Sainz tiene ideas parecidas a las de Etxeberría. Cree que al final se va a tratar de que un mismo contenido esté en diferentes soportes. Contó: “si tú, como profesional, eres capaz de ofrecer ese servicio a la empresa que te va a contratar, tienes más posibilidades de ser empleado que cualquier otro, es más, muy probablemente, la empresa es lo que te va a pedir. Hacen falta periodistas polivalentes”.
            Sánchez, a su vez, piensa que la prensa tiene que replantearse su modelo de negocio y su modelo de existencia. Señaló: “creo que la prensa se ha centrado más en un discurso de un modelo tradicional en vez de un análisis más profesional, más profundo de lo que es la noticia y los hechos, y creo que está atravesando una crisis de credibilidad”. Según él, nos fiamos más de lo que “dice nuestro amigo” y de lo que aparece en internet. En su opinión, eso tiene que cambiar; tiene que cambiar el modelo de contar las cosas y de alinearse con la noticia, ahí está el futuro del periodismo.
            Finalmente, Roberto Moso, que también es articulista en El Correo, cree que la situación económica en EiTB está más saneada que en otros medios, y “no se han producido despropósitos” como los de la TeleMadrid o Canal Nou: “la nueva dirección habla de mantener la actual plantilla y la reducción publicitaria, aunque evidente, no ha llegado al desplome. Nos queda margen”.

            En cualquier caso, parece que las épocas de vacas gordas –si alguna vez las hubo- han terminado. El debate se centra en si la sociedad está dispuesta a realizar un esfuerzo económico que mantenga y asegure unos medios de comunicación de calidad, que no sean esclavos exclusivamente de las audiencias ni tengan que recurrir a lo chabacano o simplón, o si dejamos que sea “el mercado” el que rija el devenir del periodismo. En el primer caso, parece claro que la aportación de valor añadido, la independencia y polivalencia de los profesionales serán la clave del éxito de ese modelo de comunicación. En el segundo, la pregunta es si, en realidad, hacen falta periodistas, entonces la crisis ya no será sólo económica, sino una verdadera crisis del periodismo.


Enlaces de interés: 


domingo, 10 de marzo de 2013

Reportaje "El caso Margüello"


El Caso Margüello: lo que los medios no dijeron

Una sucesión de sentencias desmiente las acusaciones

            Acusaciones de irregularidades, de prevaricación, de quebranto económico, de “trama de corrupción”, incluso de financiación ilegal de partido… Todas ellas salieron a la luz de forma abrupta en mayo de 2009, se prolongaron en el tiempo y acabaron dando pie a la creación de una comisión de investigación en el Parlamento Vasco, con el objetivo de aclarar los hechos y señalar a los responsables del llamado “Caso Margüello”.      
            Durante todo este tiempo, fueron casi inexistentes los testimonios de las personas acusadas de los hechos denunciados. Mientras, sin embargo, proliferaban las filtraciones de informes acusatorios y las declaraciones de responsables políticos, particularmente del PP y del PSE, que sistemáticamente daban por ciertas todas las acusaciones. Lo denunció el propio Ararteko (Defensor del Pueblo vasco) en su resolución de 5 de julio de 2010.
            Sin embargo, casi cuatro años después, se empiezan a suceder dictámenes judiciales de los juzgados de lo penal, de la Audiencia Provincial de Bizkaia y del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que rechazan dichas acusaciones: ni prevaricación, ni subidas escandalosas e ilegales de tarifas, ni quebranto económico, ni trama.
            Hablan los testimonios que no tuvieron una tribuna pública, o dicho de otro modo, lo que los medios no dijeron entonces ni han dicho todavía.

         11 y 12 de mayo de 2009: recién producido el relevo del Gobierno, tras el pacto del PP y el PSOE, Rafael Bengoa Rentería toma posesión de su cargo como Consejero de Sanidad y empiezan a publicarse informaciones en El Mundo del País Vasco que alertan sobre lo que, presuntamente, podría ser una trama de irregularidades en la gestión de Osakidetza en relación a los contratos con un grupo específico de empresas vinculadas, al parecer, al Doctor José Carlos Margüello.
             Ante la “alarma social” suscitada, Bengoa anuncia en una rueda de prensa la apertura de un expediente informativo interno para aclarar la situación. El expediente se filtra, aun siendo todavía un borrador, a El Mundo y desencadena una serie de actuaciones en el seno del Gobierno: Informe de la Oficina de Control Económico, Informe de la Comisión Jurídica Asesora, remisión al Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, etc. que,  basados todos en el informe inicial del Departamento de Sanidad, llegan a parecidas conclusiones que son siempre publicadas principalmente en El Mundo y, en menor medida, en El País.
           Todos esos documentos carecen del trámite de audiencia a los afectados, que a su vez, producen una indefensión, como recoge el informe del Ararteko. Tras más de un año de informes y filtraciones que acusaban de irregularidades, se acaba creando una Comisión de Investigación en el Parlamento Vasco, con comparecencias, teóricamente secretas, que prolongan, al menos durante otro año más, las acusaciones vertidas. ¿Pero cuál es la realidad qué se esconde tras todas estas imputaciones de prevaricación, irregularidades y quebranto económico?
           Pues bien, hay una realidad tan escondida como incuestionable. Primero, el auto nº 90252/12 (30 de marzo de 2012) de la Audiencia Provincial de Bizkaia sentó que nunca hubo prevaricación. Segundo, las sentencias 5/2013 (11 de enero de 2013) y 17/2013 (18 de enero de 2013) de la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dictaminan que las subidas de tarifas que se calificaron como irregulares por el Departamento de Sanidad dirigido por Bengoa se ajustaban a la legalidad y estaban justificadas. El supuesto “quebranto económico” atribuido a estas subidas queda, por tanto, también desmentido.
           Tercero, el edicto de la Fiscalía del Tribunal de Cuentas del Estado, nº A223/11, de fecha 18 de abril de 2012, al que el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas remitió el informe elaborado ad hoc a solicitud de la Comisión de Investigación del Parlamento Vasco, determina que no hay responsabilidad contable en ninguno de los aspectos sometidos a su consideración.
           Y cuarto, de momento, la anulación de la autorización concedida en su día a Gestión de Servicios Sanitarios XXI, de fecha 16 de marzo de 2010 por parte del Departamento de Sanidad de Bengoa ha sido, valga la redundancia, anulada. Es decir, la autorización estaba bien concedida y el concierto sanitario con aquella empresa fue, por tanto, incorrectamente anulado.
        En definitiva, todas estas sentencias contradicen contundentemente las principales conclusiones del Dictamen que aprobó el Parlamento Vasco, a propuesta de la Comisión de Investigación.

Conspiración y operación política

            Entonces ¿qué es lo que ha sucedido con el “Caso Margüello”?
Jose Ramón Elorriaga, por aquel entonces Director Territorial de Sanidad de Bizkaia, fue uno de los protagonistas. Tuvo que someterse a un procedimiento judicial, primero en el Juzgado de lo Penal nº 7, y después en la Audiencia Provincial de Bizkaia, al ser acusado de prevaricación por la concesión de una autorización de funcionamiento a la empresa Gestión de Servicios Sanitarios XXI. Según confesó: “Me vi abrumado por filtraciones de informes, teóricamente imparciales, que me acusaban de una irregularidad por la que ninguna de esas instancias -ni Departamento de Sanidad, ni Tribunal Vasco de Cuentas, ni Comisión Jurídica Asesora- me preguntaron nunca nada, y eso que me dirigí a todos ellos pidiendo que me escucharan”. 
        Sin embargo, Mikel Segovia, actual redactor de El Mundo de El País Vasco y, por aquel entonces, periodista que destapó el tema, afirma que sí intentaron contactar con ellos, pero que los acusados “en principio se negaron a hablar”. Elorriaga lo niega tajantemente: “Nunca se pusieron en contacto conmigo en aquella época. A mi sólo me llamó una periodista de El País mucho tiempo después, cuando comparecí en la Comisión de Investigación del Parlamento y el daño ya estaba hecho”. Entonces, ¿Pudieron o no expresarse en la prensa?
      Y esa no es la única pregunta que suscita el Caso. Una duda que todavía no ha sido resuelta es: ¿Hubo una operación política detrás de todo esto? Gabriel Inclán, Ex Consejero de Sanidad y actual médico del hospital de Cruces (Barakaldo), piensa que sí. “Desde mi punto de vista, al principio creyeron que había materia y quisieron utilizarla para atacar al Gobierno del PNV. Pronto se dieron cuenta de que aquello era mentira, pero ya fue demasiado tarde para recular, lamentablemente”. Es cierto que él y Margüello se conocían, e Inclán acabó involucrado precisamente por eso. Se decía que “tenían una relación de amistad”, e Inclán no negó en ningún momento que así fuera: “nunca he negado que me unía un lazo de amistad con el Doctor Margüello, pero eso nunca influyó en mi imparcialidad”. Así, aprovechó para explicar que los contratos con la empresa que decían que era del señor Margüello comenzaron en 1996; “mucho antes de ser yo Consejero de Sanidad” (2000), aclaró.
El Ex Director de Contratación del Departamento de Sanidad, Josu Garay, vivió el desarrollo de la Comisión de Investigación desde dentro porque estaba trabajando en el Parlamento en aquel momento, por ello, cuando le preguntamos por su opinión sobre la imparcialidad de la Comisión de Investigación, nos dijo: “Mi respeto por la institución parlamentaria me impide expresarme con toda la crudeza. Sólo diré que hubo grupos políticos que manifiestamente no quisieron averiguar la verdad, sino “armar” su teoría de la conspiración”.

Chivo expiatorio

        ¿Y qué tiene que decir José Carlos Margüello de todo esto? El entonces jefe de sección de la Unidad de Calidad del Hospital de Cruces (no director, como repetidamente se publicó), cree que “ha habido más de un chivo expiatorio”. Dice: “vistas las resoluciones judiciales habidas hasta ahora, todas a favor de lo que hicimos, creo que chivos expiatorios fuimos todos. Lo malo es que creo que nadie va a pagar por este montaje”. Y aparte, no entiende por qué pusieron su nombre al caso, cuando, según él, se trataba de un “caso político” y él “nunca ha sido político”.
        Mikel Segovia, él afirma rotundamente que no hay sentencias que declaren que las tarifas autorizadas a las empresas sanitarias implicadas fueran legales. Sin embargo, Garay dice que sí estaba justificado el incremento de las tarifas: “No es que lo diga yo, es que precisamente estas últimas semanas se han dictado ya, al menos, dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, sin posibilidad de recurso, que avalan aquellas subidas y que incluso reprochan al Departamento de Sanidad dirigido por Bengoa el haber obstaculizado la aplicación de las clausulas legales de un contrato”.
       Pero lo que aquí se analiza no es si hubo quebranto económico, prevaricación o irregularidades, sino más bien ¿Qué cobertura informativa hay ahora que esas sentencias, efectivamente, existen? ¿Se les ha dado la misma importancia que a las acusaciones vertidas en esos años del 2009 al 2011? Jon Lezertua, ex jefe de prensa del Departamento de Sanidad y periodista durante 15 años, dice que no ha visto nunca una campaña “orquestada tan claramente a favor de unas teorías que convenían al Gobierno de turno como la que se dio en este caso”.
            Según Lezertua, la actuación de aquellos medios fue “básicamente, no profesional”. Afirmó que no contrastaron las fuentes, dieron absoluto pábulo a las acusaciones e ignoraron los argumentos de los que se querían defender. Para él, esto le ha hecho llevarse una “gran decepción con la profesión”, porque: “Ahora que la verdad ha salido en los juzgados (en la Audiencia Provincial, en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y en la Fiscalía del Tribunal de Cuentas del Estado), nadie ha tenido un mínimo interés en reflejar que lo que se acusó era mentira.”
          Mikel Segovia, sin embargo, tiene una opinión bien distinta. Él cree que sí aspiró a la objetividad “perfectamente”, aunque todos los afectados niegan que se dirigieran a ellos ni una sola vez, y que ni los informes del Ararteko, ni las sentencias definitivas hayan tenido, hasta el momento, reflejo alguno en su periódico. No mostró curiosidad ni se las pidió cuando esta reportera le confirmó que tenía delante las sentencias que él decía no conocer, sino que colgó abruptamente el teléfono.
           
Nadie ha pedido disculpas  

            Después de todo lo acontecido, hay que preguntarse ¿qué ha ocurrido con los acusados? Apenas se han visto noticias que informen sobre estas sentencias. Por aquel entonces se hizo mucho hincapié en lo que, supuestamente, hacían “mal”, pero ahora que se ha demostrado que los hechos no fueron tales, se respira una cierta indiferencia sobre ello. Cierto es que una publicación (Deia 20 febrero de 2013) ha dicho:  Lo del Caso Margüellodesde el primer minuto se parecía bastante a un ajuste de cuentas personal (en el que, por cierto, se utilizaron medios y recursos públicos). El sobreseimiento de la causa contra José Ramón Elorriaga fue la mejor demostración”. Pero sólo ha sido en un artículo de opinión del señor Koldo Anasagasti.
                                     

        Elorriaga, uno de los principales acusados, después de no haber sido juzgado ¿Le ha compensado haber sido declarado inocente? Él cree que nada compensa los dos años que pasó siendo “vapuleado injustamente” y la angustia de no entender por qué le sucedía aquello. Y al hilo de lo de antes, declaró: “Me siento dolido, estafado y denigrado. Siento que todo el mundo se acuerda de las acusaciones y muy pocos de que no es que me absolvieran, es que ni siquiera llegaron a juicio porque los Tribunales consideraron que no tenían sentido”.
            Por otro lado, se podría pensar que la reputación de Margüello quedó totalmente manchada por estas acusaciones, y él así lo cree cuando dijo que, sin duda, su imagen se ha visto, literalmente, machacada. Pero no todo son malas noticias. El ex jefe de la Unidad de Calidad del Hospital de Cruces dijo:  “Afortunadamente, tengo una larga trayectoria en el sector sanitario y mantengo muchas y muy buenas relaciones con casi todas las personas que son alguien en el sector salud”.

            En definitiva, las resoluciones judiciales finales no han visto la luz en los medios informativos. Ninguna de las sentencias que se han mencionado se han publicado hasta el momento en los medios, y eso sólo implica una cosa: que los que conocieron el caso desde fuera, se han quedado con lo que los medios dijeron, es decir, acusaciones de irregularidades, de prevaricación, de quebranto económico y de “trama de corrupción”. Aunque esas malas noticias tuvieron su profuso reflejo en los medios desde el principio, seguramente habrá que esperar a que no quede ni el más mínimo resquicio ni recorrido judicial para que, en este caso y por contraposición, las buenas noticias acaben teniendo el reflejo que merecen, o como dice el Doctor Margüello, “Cuando el Juzgado de lo Penal nº 3 de Bizkaia termine sus Diligencias previas y cuando el previsible recurso de la Fiscalía se resuelva definitivamente en la Audiencia Provincial. Es decir, cuando el Caso ya no le interese a nadie. Tendremos que aprender a vivir con eso”.





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